martes, 27 de octubre de 2009

Túpac Amaru II y la leyenda del Inkarri


En el año 1780, allá por el Perú, José Gabriel Condorcanqui Noguera, cacique de sangre inca más conocido como Túpac Amaru II, inició y lideró un movimiento militar indigenista contra la dominación española. Fue el primer revolucionario que exigió la libertad de América entera, así como el primero en decretar la libertad de los esclavos negros.
Pero fracasó en la lucha armada.
Y las consecuencias para su gente fueron muy duras: las autoridades españolas borraron del mapa a toda la clase indígena noble y multiplicaron su represión contra todo lo andino, acojonados ante la posibilidad de que otro caudillo ocupase su lugar.
Pero quien se llevó la peor parte fue el propio Túpac Amaru II: apresado en 1781, el 18 de mayo de ese año fue ajusticiado en la Plaza de Armas del Cusco. Primero, le obligaron a presenciar la ejecución de sus amigos, de sus aliados y de toda su familia, incluyendo a su esposa y sus dos hijos. Luego le cortaron la lengua. Y a continuación intentaron descuartizarlo, tirando de sus extremidades con caballos. Pero no lo lograron: al parecer, por su constitución física, científicos actuales creen que era imposible despedazarlo de esa forma (aunque aseguran que se le dislocaron brazos, piernas y pelvis). Al final, los verdugos optaron por la vía sencilla: decapitarlo para luego despedazarlo y repartir los trozos de su cuerpo por todo el país.


Y aquí entra la leyenda del Inkarri. Se trata de una leyenda oral andina que se remonta al siglo XVIII (exacto, el del malogrado Túpac Amaru II) y que no se ha recogido por escrito hasta el año 1955. Es decir, una leyenda que ha circulado durante dos siglos de boca a oreja entre generaciones y generaciones de indígenas peruanos. Pues bien, la leyenda habla del "Inkarri" (contracción de los términos "inca" y "rey"), que fue engañado y apresado por el "Españarri" (suena a euskera, sí, pero no tiene nada que ver: significa "el Rey de España"). Españarri martirizó y ejecutó a Inkarri y dispersó sus miembros por todo el Imperio Inca y enterró su cabeza en el Cusco. Sin embargo... ¡esa cabeza aún está viva y el cuerpo de Inkarri se está regenerando en secreto! Cuando el cuerpo vuelva a estar completo, Inkarri volverá, derrotará a los españoles (hoy en día, como no se quiera cargar a nuestro embajador...) y restaurará el Tawantinsuyo (el Imperio Inca, vamos). Otras versiones dicen que con su regreso llegará el fin del mundo. En cualquier caso, mucho ojo al retrato de Túpac y, si le veis, españoles que estéis leyendo esto... ¡CORRED!